miércoles, diciembre 07, 2005

La creación del Sol psicológico

"Incuestionablemente, cualquier creación dentro de sí mismos, es posible mediante la sal, el azufre y el mercurio. Si uno quiere crear un sistema solar dentro de sí mismo, un Sistema Solar Psicológico, aclaro, que le permita vivir libremente en todo el sistema solar, debe trabajar intensivamente con la sal, el azufre y el mercurio de los sabios. Esto implica de hecho grandes super esfuerzos."

"Hay que empezar por conocer un poquito de Alquimia. Es necesario saber que el mercurio del cual hablan todos los alquimistas, es el alma metálica del esperma sagrado. Hay que preparar esa alma metálica del esperma sagrado. Esto es cuestión de laboratorio. Si uno no prepara el mercurio, ¿con qué va a hacer la Gran Obra? Para poder realizar la Gran Obra, pues debe preparar el mercurio de los sabios. ¿Y cómo prepararía el mercurio de los sabios? Mediante el secretum secretorum de la Alquimia. Se trata de un sencillo artificio, artificio que ustedes ya conocen: la conexión del Lingam–Yoni sin la eyaculación del ens seminis, porque dentro del ens seminis está todo el ens virtutis del fuego. Es sencillo ese secretum secretorum de la santa Alquimia."

"Al principio, el mercurio es negro e inmundo. Es decir, al principio, las aguas son negras. Cuando el alquimista comienza a trabajar, o mejor dijéramos, cuando la pareja gnóstica comienza a trabajar, se le representa con el Cuervo Negro de la Alquimia, porque sus aguas mercuriales están negras."

"Dicen los alquimistas, en forma muy simpática y simbólica, que de entre esas aguas negras hay que sacar la gelatina blanca. Quiere decir, que esas aguas negras deben transformarse, convertirse en aguas cristalinas, blancas y puras. Es posible eso refinando el Sacramento de la Iglesia de Roma. La palabra Roma, colocada a la inversa significa Amor. El Sacramento de la Iglesia del Amor es el sexo, está en el sexo. Si se refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, pues, las aguas negras, se tornan blancas."

"Si se dice que en principio nos toca trabajar con el Cuervo Negro o que necesitamos blanquear el cuervo, todo dice lo mismo: volver las aguas negras en blancas, transformarlas, mediante la refinación."

"El gran problema que estoy viendo en todos los hermanitos gnósticos, hombres y mujeres de todos los matrimonios en general, es que no se preocupan por refinar el Sacramento de la Iglesia de Roma, y están demorándose muchísimo en el despertar del Kundalini. Hay parejas que tienen diez y quince años trabajando en la Novena Esfera y todavía no han recibido el fuego. Eso no está correcto. El fuego hay que recibirlo rápidamente. Los culpables son esas mismas parejas, porque resulta que no refinan el Sacramento de la Iglesia de Roma. Realizan la conexión del Lingam–Yoni en forma, dijéramos, animalesca. La cópula química la procesan de forma demasiado brutal, animal. Las aguas continúan negras, años, años y años enteros, y ahí se estancan. Se están estancando por ese motivo. Pero si se refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, si se hace del coito, como dijera San Agustín, una forma de la oración, las aguas negras se tornan blancas."

"Las aguas negras han sido simbolizadas, repito, con el Cuervo Negro. Pero las aguas blancas han sido simbolizadas, o alegorizadas, para hablar más claro, con la blanca paloma del Espíritu Santo. Posteriormente, hay que convertir las aguas blancas en amarillas porque el verdadero color del mercurio es amarillo, Por eso el Planeta Mercurio lo representan siempre por el color amarillo. Al llegar a ese estadium, se dice que las aguas se han convertido en el Aguila Amarilla, o se les alegoriza con el Aguila Amarilla."

"Las aguas amarillas reciben el azufre siempre. Entonces, ¿que es el azufre? El azufre es el fuego luciférico, el fuego sagrado. Ese azufre mezclado con el mercurio más la sal sublimada que se levanta, pues, del fondo del vaso hermético, constituyen en sí mismo el Vitriolo de los sabios. La palabra «Vitriolo» vale la pena analizarla: Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem. Visita el interior de la Tierra que rectificando hallarás la piedra oculta. ¿Que clase de piedra? Es la Piedra Filosofal. ¿Cuál piedra es esa? La Piedra Filosofal es el mismo Carbunclo Rojo, es el Crestos o Magnos Interior revestido con los cuerpos de oro. Esa es la Piedra Filosofal."

"Pero hay que rectificar entre las entrañas de la Tierra, buscar y rebuscar entre ese vidrio líquido, flexible, maleable, para poder fabricar la piedra. De manera que una vez con el mercurio ya preparado se puede crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser."

"En una octava superior el tal mercurio sirve para fabricar el Cuerpo Astral. En una segunda octava nos daría base para fabricar el Cuerpo de la Mente. En una tercera octava podría darnos base para fabricar el Cuerpo de la Voluntad Consciente, o Cuerpo Causal."

"Creados esos cuerpos se reciben los principios anímicos, espirituales o búdhicos que nos convierten de hecho en hombres, en el sentido más completo de la palabra. Es decir, con tales cuerpos tenemos nosotros de hecho ya creado el sistema solar en miniatura, dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Nos convertimos en un sistema solar en miniatura, microcósmicos, para ser más exactos: microcósmicos. Habremos creado el Sistema Solar Psicológico, así es como creamos la Luna Psicológica."

"Quien posee el Sistema Solar Psicológico dentro de sí mismo, es un hombre de verdad. Antes de poseer uno el Sistema Solar Psicológico dentro de sí mismo, antes de haberlo creado no es hombre; aunque crea que lo es, no lo es. Es animal intelectual pero no hombre."

"Así pues, una vez que uno ha creado un Sistema Solar Psicológico dentro de sí mismo y una Luna Psicológica, si quiere avanzar un poco más tiene que definirse, y se le presentan a uno dos caminos al llegar a ese estadio del Ser: el uno, la Senda Espiral Nirvánica; es un trabajo bueno. La otra, la directa, el Camino Directo que lo conduce a uno al Absoluto, es un trabajo superior."

"Muchos se definen por el Camino Espiral Nirvánico; como sus frutos son menores, los sufrimientos también son menores."

"Quienes se definen por el Camino Directo sufren más porque los triunfos son mayores y por tanto el dolor es más tremendo."

"En cuanto a lo que a mi atañe, soy un caminante de la directa, y la doctrina que enseño es la de la directa, para los que quieran ir por la directa. Los que no quieran ir por la directa, pues lo lamento, porque habrá un punto en que tendrán que definirse: a los que siguen la espiral nirvánica, tendremos que decirles; ¡good bye! ¡Los que seguimos la directa, pues, vamos hacia el Absoluto!"

"Pero, ¿cómo vamos a crear el Sol Psicológico dentro de sí mismos? Es posible crearlo. Pero mediante la eliminación del mercurio seco y del azufre arsenicado. ¿Y cuál es el mercurio seco? ¿Podría alguno de ustedes decirme? ¿Podría alguno de ustedes contestarme?

"R.- Los agregados psíquicos."

"Correcto. El fuego de los bajos infiernos atómicos del hombre, el fuego que deviene del abominable Organo Kundartiguador. Eso hay que eliminarlo. Si uno elimina los agregados psíquicos y el azufre arsenicado, fabrica oro, oro de la mejor calidad, oro más perfecto que el que exista en cualquier lugar de la Tierra. Claro, para que haya oro dentro de nosotros mismos, se necesita un gran artífice, un gran artista hermético. Quiero referirme en forma clara al antimonio."

"El antimonio no es una sustancia meramente, como pretenden muchos. En Alquimia, el antimonio va más lejos. Es una de las partes autónomas y autoconscientes de nuestro propio Ser, puesto que nuestro propio Ser tiene muchas partes autónomas y autoconscientes. El antimonio es una de ellas. Es un alquimista. Esa parte trabaja activamente fijando el oro en el mercurio."

"Ya dijimos que nuestros cuerpos están constituidos por mercurio azufrado más un poco de sal sublimada. Pero fijar, pues, el oro en ese mercurio es lo importante. Ustedes saben muy bien la relación que existe siempre entre el oro y el mercurio en las minas. Hay mercurio muy fecundo donde se fija siempre el oro. Pues, bueno, dentro de nosotros también hay relación entre el mercurio y el oro, entre el oro y el mercurio. A medida que vamos eliminando, por ejemplo, los agregados psíquicos o el mercurio seco. relacionados con el Cuerpo Astral, es claro que el antimonio va fijando el oro en ese cuerpo, y llega un instante en que verdaderamente el Cuerpo Sideral o Astral, el famoso Eidolón, se convierte en un vehículo finísimo de oro puro, de la mejor calidad. Al llegar a esa etapa, la serpiente se devora al Cuerpo Astral, se lo traga, y entonces pasamos a gozar del poder de los chacras. Antes, pues, no. Porque una cosa es despertar la serpiente, ponerla en actividad, y otra cosa es gozar de los chacras. Para poder gozar de los chacras, se necesita indispensablemente, haber sido devorado por la serpiente. Después que el Cuerpo Astral ha sido tragado por la culebra, viene el trabajo con el Cuerpo Mental. Muchos pueden progresar hasta el Astral, al llegar a trabajar con la mente fracasan. La mente es muy difícil. ¿Ustedes saben lo que significa convertir su propia mente en una mente de oro, en una mente divina? La mente es dificilísima, y volverla de oro, cuan difícil es volver la mente de oro. Muchos llegan hasta allí y ahí fracasan, de ahí no pasan."

"En una tercera octava nos toca trabajar con el Causal. Parece increíble que también en el Mundo de las Causas Naturales tengamos mercurio seco, y lo tenemos. Eliminar el mercurio seco en el Mundo Causal es muy difícil porque, por lo común, los agregados psíquicos del Mundo Causal o del Cuerpo Causal, están vinculados al Karma. Eso es lo grave. Ahí tiene que haber negociaciones para poder eliminar determinados agregados, super esfuerzos espantosos, más allá de lo normal, terribles arrepentimientos; allí es donde tenemos que lavar nuestros pies con la sangre del Cordero. Todo eso es gravísimo."

"Cuando ha conseguido eliminar los agregados psíquicos del Causal, ya el oro ha sido completamente fijado en el mismo y la serpiente puede devorárselo. Entonces es admitido en el Mundo de las Causas Naturales como Adepto Calificado, y es recibido pues en el Templo del Mundo Causal como Adepto Calificado."

"Mucho más tarde, pues, habrá que laborar con el Buddhi, el Cuerpo Búdhico o Intuicional, tan cantado por muchos autores. Y se le denomina la Walkiria, la Bella Sulamita, la Esposa de Salomón Rey, la bella Elena de Troya, etc. Convertir aquel vehículo en un vehículo de oro no es tan fácil. Para poder lograrlo hay que eliminar todos aquellos átomos que fueron, dijéramos, deformados por nuestros errores. Cada átomo de esos implica una conciencia atómica diferente, deformada. Es decir, encontramos allí, dijéramos, inteligencias malignas. No propiamente en el Buddhi, sino en su contraparte por antonomasia. Implica esto, pues, cierto descenso a los mundos infiernos, muy terribles, para poder eliminar agregados psíquicos inhumanos, espantosos, que se relacionan con la Conciencia. Una vez que se ha logrado, pues, el Cuerpo Búdhico Intuicional resplandece con el oro de los sabios."

"Por último viene el trabajo de Atman, el inefable. Convertido Atman en un vehículo de oro, queda uno firmemente establecido en Isis. Puede exclamar: «Soy una serpiente, soy una serpiente»."

"Todo este trabajo del cual les vengo hablando a ustedes, se realiza en la Novena Esfera, en el sexo, porque es en la Novena Esfera donde tendrá uno que esgrimir la lanza para desintegrar a los agregados psíquicos inhumanos, que en nuestro interior cargamos. Es en la Forja de los Cíclopes donde la Madre Divina Kundalini Shakti empuña las armas de Vulcano para la destrucción de todo el mercurio seco."

"Así que, después de que un hombre ha conseguido fabricar oro dentro de sí mismo, esta listo, está preparado, para que el Cristo resucite en él. El Cristo Intimo debe resucitar en el corazón del hombre, y una vez que ha resucitado, él se vestirá con esos cuerpos de oro, que en su conjunto constituyen el To Soma Eliakon del Hombre Solar. Revestido el, recubierto con esa envoltura metálica, final, de oro puro, viene a la manifestación para trabajar en la Gran Obra del Padre. Lo vital es pues, llegar a la Resurrección, y es posible si se trabaja, como se debe trabajar, en la Novena Esfera. Así pues, necesitamos crear una Luna Psicológica. Y si necesitamos crear un Sistema Solar Psicológico dentro de nosotros mismos. también necesitamos crear al Sol Psicológico dentro de nosotros mismos. es decir, al Hombre Solar."

"Pero eso no es todo. ¿Ustedes creen que porque un Hombre Solar es tal, deba quedar estancado como tal? El Hombre Solar tiene el derecho a convertirse en Hombre Galáctico, tiene derecho a marchar hacia Sirio. El Rayo de la Revolución de la Conciencia nos conduce a Sirio, hacia el Sol Central Sirio, la capital de la Vía Láctea, alrededor del cual giran millones de constelaciones."

"Si un Hombre Solar quiere convertirse en un Hombre Galáctico. necesitara, inevitablemente, crearse una Galaxia Psicológica dentro de sí mismo. Para crearla, tendrá que bajar otra vez a la fragua encendida de Vulcano, trabajar allí, con el agua y el fuego. Necesitará trabajar en la Forja de los Cíclopes, crear aquellos vehículos finísimos del Nirvanakaya, del Sambogakaya (que tiene tres grados de perfección más que el de Nirvanakaya), del Addikaya, del Dharmakaya; vehículos que le permitan existir como Hombre Galáctico, o en la Galaxia, y vivir en Sirio."

"Para eso debe bajar, crear los cuerpos que necesita para convertirse en Hombre Galáctico. No podría uno ser un Hombre Galáctico si no poseyera los cuatro Kayas de la Alquimia. Una vez que uno los ha creado, se convierte en Hombre Galáctico. Por eso en alguna ocasión, cierta Dama Adepto preguntaba en Sirio: «¿Podría yo reencarnarme aquí en este mundo?» La respuesta fue: «Imposible, tu no eres más que un embrión». Para poder vivir en Sirio es muy difícil. Si, allá no pueden vivir sino los Hombres Galácticos, nada más. Téngase en cuenta que Sirio es la capital de esta Vía Láctea. Ahora, los habitantes de Sirio, los Hombres Galácticos, para hablar más claro, ¿tendrían derecho a progresar algo más? Digo que sí. Tienen derecho a convertirse en Hombres Infinitos. Para tener derecho a ser Hombres Galácticos, tienen que crearse una Galaxia Psicológica, así también, para tener derecho a vivir en todo el Infinito que conocemos, el Infinito que yo llamaría el Infinito de Einstein (puesto que el dijo que el infinito tiende a un límite, el espacio es curvo), para tener derecho a vivir en este Infinito en el cual existimos, se necesita crear un Infinito Psicológico, con nuevos vehículos apropiados."

"Para ello, hay que bajar a la Forja de los Cíclopes, a la fragua encendida de Vulcano. Entonces un Hombre Galáctico también está obligado a bajar a la Novena Esfera, si es que quiere convertirse en un habitante de todo este Infinito."

"Más allá de este Infinito hay un espacio vacío, y más allá de este espacio vacío se abre otro Infinito. En la Pistis Sophia, se habla de los varios firmamentos. Jeshua Ben Pandira (Jesús) pudo penetrar en otros firmamentos, es decir, otros Infinitos."

"En todo caso, la justicia rige los trabajos del alquimista, y la justicia es la ley."

"Si un alquimista, por ejemplo, tiene esposa sacerdotisa, y de pronto deja a la esposa sacerdotisa, y estando en pleno rendimiento sexual va y se mete con otra mujer, pues adultera. ¿Por qué? Porque dos corrientes mezcladas dentro de la espina dorsal chocan entre sí. Un alquimista carga una corriente eléctrica, y si luego se mete con otra mujer, entonces la corriente contraria se mezcla con la primera corriente. con la que cargaba en su organismo, y ahí resulta un cortocircuito, y entonces se quema un hilo que es por donde sube la serpiente sagrada. Ese hilo es el Nadi Chitra. De manera que si se quema el Nadi Chitra, entonces la serpiente, o sea, el fuego, o sea, el azufre mezclado con el mercurio (que tiene la figura de la serpiente), baja una o más vértebras, según la magnitud de la falta. Es, pues, muy grave el adulterio."

"Otra cosa grave que es, la fornicación. Si el alquimista derrama el vaso de Hermes Trismegisto, si pierde el mercurio, incuestionablemente, se quema el Nadi Chitra y baja la serpiente sagrada. Para poder uno realizar la Gran Obra, tiene que estar sometido a la Diosa de la Justicia. Si viola la Ley de la Balanza, el trabajo alquimista fracasa rotundamente. Téngase en cuenta que la fabricación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, es una obra de Alquimia. pero que esa obra tiene que estar dentro de los Cánones del Derecho de la Justicia Cósmica, de lo contrario, hay fracaso inevitable."

"Otro caso muy distinto (y este ya es de reflexiones), es el caso en que el alquimista, por ejemplo, no disponga de un vaso hermético. Supongamos que el alquimista tiene, dijéramos, un vaso hermético destruido, que ya no sirve, que no funciona. El laboratorio, en este caso, estará detenido, no funcionará, porque no dispone de un vaso hermético para la combinación del azufre y del mercurio. Pero, ¿que se entiende por vaso hermético? Son términos que los hermanos deben ir comprendiendo. Vaso hermético, es lo que se denomina el cáliz, o el mismo Yoni femenino. Eso se entiende por vaso hermético (el órgano sexual femenino). ¿Y que se entiende por Lingam? Son términos con que deben familiarizarse los hermanos, sobre todo los misioneros, porque no va uno a hablarle al pueblo en lenguaje vulgar. Las cosas sagradas del sexo, se deben exponer con honestidad. Se entiende, pues, por Lingam, el órgano sexual masculino, el Phalus griego." 2

1 La Creación del Sol Psicológico Intimo. Colección Verbo de Oro.

2 La Piedra Filosofal. Colección Verbo de Oro.

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La enseñanza invisible

Nov. 12th, 2005 | 10:12 am

Dice un viejo refrán chino que "los caminos fáciles no llevan lejos", dicho que nos viene a pelo para hablar de la enseñanza espiritual en estos momentos que abundan tantos métodos fáciles y tantos cursillos milagrosos acelerados que nos hacen perder de vista aquel otro aprendizaje espiritual de la mano del maestro que en la tradición requería años y años de un laborioso esfuerzo.

Podríamos decir a bocajarro que sólo se enseña lo que uno es, como si lo de menos fuera la letra y lo de veras importante fuera la intención que hay detrás que se percibe en la mirada o en el acto por más insignificante que éste sea. Enseñanza a menudo invisible que requiere de la presencia interna tanto del maestro como del discípulo y que los involucra en un proceso vivo que se cuece etapa tras etapa.
En India el maestro es más que un padre, es como un dios al que se le da la total confianza y absoluta entrega. Ahora, en nuestra actualidad, con la distancia que nos separa, las relaciones interpersonales han madurado en igualdad sin por ello perder el respeto hacia el otro, y nuestra relación con los maestros necesariamente ha cambiado.

La cuestión debería ser otra, aparte del cambio evidente de formas, ¿qué confianza habríamos de tener en alguien para atrevernos a dar un salto al vacío, más allá de nuestra ignorancia?. ¿Cuánta fe deberemos tener cuando lo que se nos pide en este camino largo de la autorrealización es dejar las pieles rígidas de seguridades y quedarnos invulnerables ante lo desconocido?.
No es de extrañar que en esta relación entre maestro y discípulo, como entre profesores y alumnos, tengan que haber unas exigencias mínimas por ambas partes para que el resultado tenga éxito, de la misma manera que no nos atrevemos a una relación larga de convivencia con un otro sin saber quién es éste y cómo reacciona ante las dificultades cotidianas.

Nos gustaría en este artículo ponernos en la piel de uno y otro; comprender los procesos y las etapas por las que tiene que pasar aquél; y ver, por último, los errores y las confusiones que curiosamente forman parte del camino.


El discípulo

El discípulo es cualquiera de nosotros que sintiendo que la vida es un impulso hacia delante lo transforma en anhelo de completitud. De la necesidad primordial que todos tenemos de querer mejorar , espera remontarse a un nivel más consciente. En este lance no se vive meramente una curiosidad intelectual, aparece una sed espiritual que nos deja insatisfechos tal vez porque la mitad de nuestra alma no es de este mundo. y añora la serenidad del espíritu.

En parte es uno el que se lanza a la vida deseoso de todas las promesas que nos trae el viento desde el horizonte, las mismas corrientes de pensamientos y de vivencias que cada época arrastran, pero otra parte, es esa misma vida, que nos conforma, que dosifica las lecciones del rosario que hemos de aprender y que se transforma en la verdadera y permanente maestra.
Entre aquel impulso febril y la resitencia de los hechos se crea una fricción que hemos de resolver. Entre la candidez de los primeros pasos y las múltiples incógnitas que se irán desplegando tendrá que aparecer el maestro.

Dicen que cuando el discípulo está preparado no tarda en aparecer aquél pues el maestro verdadero es una guía interna que nos pone en situación de superar pruebas cuando lo necesitamos de veras, y encuentra a las personas adecuadas que favorezcan ese proceso de comprensión.
El discípulo en la tradición india es shishya, el que tiene necesidad de recibir enseñanza. Este periodo consiste en un espíritu de búsqueda lleno de entusiasmo y pasión, única manera de acobardar a los miedos. Ahora bien, nos preguntamos, sin una idealización del camino a recorrer ¿empezaríamos a caminar?; sin el ego adolescente que quiere poder, fuerza, reconocimiento ¿abandonaríamos nuestra guarida infantil o nuestras conquistas ostentosas?. Es posible que sin la ilusión de aquel que quiere verse a sí mismo sin mácula o del que cree que los sueños pueden realizarse algún día no nos arriesgaríamos a las incomodidades del camino.

Y es que tras la lucha encarnizada con el dragón nos espera una bella princesa o tras la espera tediosa de la eternidad tiene que aparecer el príncipe anhelado. Mensajes de los cuentos iniciáticos, verdades del encuentro con nuestra alma, con el ángel olvidado de nuestro inconsciente, pero verdades a medias, pues nunca la princesa será igual de dulce como la soñábamos o el príncipe tan impecable como hubiéramos querido.

Nuestro ego empujado por las limitaciones que siente, y persiguiendo la gloria que le falta, camina. Camina de momento sin orientación.


El camino

El camino es largo, lo sabemos, metáfora tal vez de los innumerables obstáculos con los que nuestra inconsciencia tropieza. Pero también el camino es una paradoja pues de hecho no existe como tal. Habríamos de recordar aquella cita del chamán Don Juan cuando le dice a Carlos Castaneda que los caminos no llevan a ningún sitio salvo, acaso, a uno mismo. Y es que el camino es un ciego laberinto que da vueltas y vueltas sobre los mismos recodos hasta que descubrimos que el camino rodeaba un centro, y ese centro no está lejos del corazón, también llamado uno mismo.
Tal vez el camino sea el espejismo del cambio y el maestro un malabarista de ilusiones para hacernos llegar a lo real de una forma consciente.

Así, el camino, aparece como un ardid de la tradición que hay que andar para llegar adonde ya estábamos. Más acertado sería decir junto a Walt Whitman "estoy con mi visión soy un vagabundo en un viaje perpétuo".


El encuentro

Todo maestro no es nuestro maestro, aunque deberíamos aprender de la piedra, del niño y del loco, de todo aquello que se mantiene fiel a sí mismo lejos de las máscaras. Ahora bien, cuando sentimos que alguien nos impacta de tal manera que hace de catalizador de nuestro proceso interior entonces hemos encontrado al maestro.

Es posible que haya algo que les trascienda a los dos pues formamos parte de una cadena invisible en la cual cada eslabón tira y es tirado del siguiente. También es posible que se dé un periodo de tanteo donde cada uno sienta el temple y el estusiamo en este lance del conocimiento interior. Una vez reconocido las esencias es posible empezar la enseñanza propiamente dicha.
Puede que el encuentro no sea fortuito y tenga razón Herman Hess cuando decía que todo encuentro es una cita.


La enseñanza

Desaprender. Empieza el largo proceso de desaprender pues sin quitarnos el viejo vestido de los formalismos sociales que sirvieron en otra época no integraremos fácilmente un nuevo vestido, otra visión de las cosas. Pues la visión del sabio es parecida a la del arcano del colgado en el Tarot que está cabeza abajo, símbolo de que ve al revés de la normalidad de las personas, que puede captar la doblez de la vida, lo que aparentemente está oculto.

Subconsciente. En este proceso de desaprender, el maestro no se enfoca solamente hacia lo consciente pues se necesita educar al subconsciente pues será el suelo fértil de la posterior realización personal.
Diferentes niveles. Habrá que sentir que la repetición es necesaria, habilidad del maestro para proponer la misma enseñanza en diferentes niveles, bajo una perspectiva nueva.

Dificultades. Por eso no es conveniente atajar de frente las dificultades sino más bien rodearlas. Aún más, utilizar el error como fuente de aprendizaje, como camino alternativo para conocerse uno mismo.
Inseguridades. Si, en este proceso, potenciáramos sólo la fuerza y el acierto, estaríamos creando un castillo en el aire de falsas seguridades. Las debilidades es lo primero que hemos de encontrar para reconocer cual es nuestra frontera con el mundo. Las inseguridades también son una fuente de riqueza que mantiene el nivel de atención sin agrandar el ego. Pues el camino interior no es, como se podría pensar al inicio, un camino de perfección, de excelencias humanas, sino un camino de aceptación donde la fuerza y la debilidad, la consciencia y la inconsciencia, en definitiva, nuestra luz y nuestra sombra son partes de un mismo proceso, de una realidad multipolar.

Rutina. Así es necesario romper con la rutina y abrirnos a un universo nuevo a cada instante. Lo que la cultura ha matado o sepultado bajo el asfalto, la mirada nueva encuentra los resquicios para una nueva vida.

De esta forma nos hacemos fuertes, no ante respuestas prefabricadas o enseñanzas fijas que nos da el maestro, sino fuertes ante lo novedoso, hábiles en la improvisación, sutiles en lo desconocido.

Acción esencial. Aprendemos a actuar cuidando los detalles pero sin obsesión, con esa cierta distancia que preserva nuestra libertad.

Diríamos que el sabio es exigente por dentro y tolerante por fuera pues no se deja atrapar por la imediatez del conflicto ya que está referido a un todo mayor del cual todos formamos parte.
Esta será la enseñanza básica del maestro, la conciencia de la acción en el mundo, la comprensión del karma, de las innumerables consecuencias que tienen nuestros actos y de la precaución al querer atesorar los resultados de aquellos.

Por eso el mayor tesoro en el camino interior es la ecuanimidad ante el éxito como ante el fracaso puesto que el camino se hace a base de muchos trompicones.

Sugestión. No es raro que el maestro utilice la sugestión mental tal como se ha representado en el Baghavad Gita entre Krishna y Arjuna, donde la encarnación de la divinidad utiliza todos sus recursos para elevar el desánimo del príncipe guerrero a la batalla.

Guerrero. El discípulo debe convertirse en un guerrero espiritual, debe sentir la vida como una lucha entre la inercia y la conciencia tal como Arjuna debe enfrentarse en la batalla a los cientos de Kauravas, símbolo de las bajas pasiones.

Sentidos. Batalla también a los sentidos, mejor dicho, a la ilusión del mundo que recrean éstos. Dominar los sentidos para captar lo que no tiene voz, lo que no desparrama brillo, lo que se mantiene a la espera de ser escuchado, reconocido. Es el poder de replegar los sentidos para permanencer concentrado, arrobado, extático.

Y es el maestro que sella estos pasos que hace el discípulo, que pone en juego las experiencias que el alumno está preparado a vivir.


La iniciación

La iniciación debería ser un proceso final en ese camino de aprendizaje junto al maestro. Iniciarse es como nacer de nuevo, nacer a una realidad espiritual donde el espíritu tiene más consistencia que la mano que vemos delante de nuestros ojos.

En ese segundo nacimiento el impulso de conquista, el éxito asociado al ego, la búsqueda de placer o beneficio deja paso a una actitud mediadora ante el mundo. No es que uno no tenga que luchar por la subsistencia, es que el iniciado se siente parte del todo y actúa desde unos criterios más amplios que los estríctamente egóticos. Uno renace a un nuevo cuerpo, una nueva mirada, una nueva vida llena de presencia.
Lo que anteriormente se había rechazado, ahora algo tiene que decirnos; a lo que uno estaba enganchado, ahora deja de interesarnos.

Es el momento cuando nos sentimos religados a lo más alto, conseguido ya el camino de la introspección.
Uno no huye del silencio ni de la soledad, me atrevería a decir que no asusta tanto la muerte porque se siente que hay algo en uno que está en todo y que nunca muere.

El nombre a veces cambia, como cambian los hábitos, como cambian las palabras que utilizamos para recordarnos nuestro compromiso con el nuevo despertar.

Lo evidente en toda iniciación en un hondo sentimiento de gratitud ante todo lo recibido, ante la magia del mundo, y por tanto, una gratitud que se transforma en responsabilidad, conscientes de que lo divino se está haciendo a cada instante y que uno forma parte de esta obra.


El maestro

En la díada maestro-discípulo, desde un punto de vista, aquél es el que menos importancia tiene por más deificado que el maestro esté. De la misma manera que entre el dios y el héroe, el protagonista de la historia es siempre el héroe o la heroína pues ponen en juego la misma esencia de la humanidad, que es lo que importa. El dios o el maestro ya están encumbrados y están al servicio de la humanidad que lucha, nada más. Por eso cada bebé en el mundo es adorado por los adultos porque representa las máximas potencialidades de una vida nueva.

Lo anterior sirve para indicar que el maestro bebe de la humildad, que es la vida la que lo pone ahí frente a la enseñanza y no solamente sus propios méritos. Tampoco es la cantidad de conocimientos lo que importa sino la capacidad de paciencia amorosa y la disponibilidad. Ni siquiera podemos valorar a un maestro por su discurso brillante, por la exégesis que hace de los libros sagrados sino por lo que desencadena a nivel consciente entre sus discípulos y por la habilidad de sacar el máximo de provecho de los recursos personales de éstos.

Pero sobre todo el maestro es el que sabe imprimir la validez de una práctica duradera en el discípulo y que ésta sea inteligente, que tenga en cuenta de dónde se parte y adónde se quiere llegar, de cuáles son las estrategias a seguir según las dificultades encontradas.
No obstante, hay que esperar que se establezca un diálogo más allá del cúmulo de técnicas y sutras sagrados, un diálogo silencioso entre el aprendiz que reconoce el conocimiento y la experiencia vivida en el maestro, y de éste que cree profundamente en las potencialidades de su discípulo.


La confusión del maestro

Juan de la Cruz decía que para ir a donde no se sabe, hay que ir por donde no se sabe. Es incierto el largo camino pues muchos son los que se han desviado o que se han entretenido en un brazo del laberinto. Otros se han quedado a medias pensando que una experiencia cumbre de súbita iluminación ya daba por acabado un proceso que nada más acababa de empezar. Maestros que en su confusión han creado mucha más confusión. No obstante, podemos encontrar ciertos elementos claves en esta confusión.

Las palabras. Las palabras requieren prudencia, hay que medirlas en una balanza y poner en el otro platillo nuestra alma; si el fiel de la balanza se mantiene en su centro, las palabras se deslizan como pétalos de terciopelo y dan luz como luciérnagas en nuestra oscuridad. Pero si hay desequilibrio, si las palabras no responden a nuestra realidad, se articulan como grúas oxidadas que difícilmente se digieren y bien, atontan o adormecen.

En la maestría es peligroso que la fuente de enseñanza sea sólo el discurso, la arenga, la doctrina. Porque según el sentido común, hablar tanto es no decir nada ya que cabe el riesgo de que en la suma y resta secreta que hacen las palabras el saldo sea nulo o negativo. Habría que recordar constantemente satya, la virtud de la sinceridad, y hablar sólo para mostrar lo invisible, para captar las evidencias, para dar paso al corazón, esto es, para compartir.

Si la gran mayoría de maestros han utilizado la parábola, el cuento, los koan, los sutras y los acertijos sería para despojar al conocimiento de tanta palabra innecesaria, para que lo breve y lo conciso diera paso a lo fecundo así como una ola es el anuncio de un mar inconmesurable.

Sabiduría. Otra trampa para maestros listos y discípulos bobos es creer que el maestro tiene siempre una respuesta para todo, como si no fuéramos seres en medio del misterio. Es cierto que el maestro tiene una linterna para alumbrar el camino, luz que nos puede ayudar también a nosotros, pero la oscuridad de la noche no la mitiga ni todas las estrellas juntas del cielo. También lo decía Shakespeare en boca de Hamlet, "entre el cielo y la tierra hay más cosas de las que caben en tu filosofía".

Vendedores de sueños. Con cien verdades exóticas hilvanadas en un bonito collar y otro tanto de elixires milagrosos, ya estamos preparados para los encantamientos. Es fácil vender sueños, sueños holísticos planetarios aunque en el fondo sean los de uno, pero los sueños hay que encarnarlos porque sino transitan en pesadillas. Los sueños se compran porque los que los compran están un poco desesperados, porque el mundo es duro, porque la carga es pesada, porque la realidad se muestra anodina, en definitiva, porque el amor está ausente. Pero los sueños te suben a los cielos en una pretensión buena de elevarte por encima de los propios límites y, sin previo aviso, te dejan caer poniéndote verdaderamente a prueba. Y es que, hasta para soñar hay que estar preparado de antemano. Por eso vender sueños sin alas ni paracaídas es irresponsable.

No obstante, hay una magia honesta, magia de la transformación, de hacerse a sí mismo por encima de las dificultades. La magia también de regar la semilla de los que seguimos a los maestros para romper la ilusión de lo cotidiano, abriendo ventanas a nuevos horizontes. Pero esa otra magia de la que hemos hablado, que trampea las situaciones, que vende autoridades, que firma en las esquinas de lo divino como si fueran cuadros originales. Esa magia no nos conviene.

Poder. No estaría de más recordar que ni la flauta, ni siquiera el flautista, son la música que suena. Imagen precisa de que en la enseñanza es igual. El maestro es un instrumento a través del cual pasa una vida interna que puede ser mostrada a otros.
Cuando el maestro cree que es el poseedor del conocimiento hace de aquello un tesoro y se convierte en una llave que abre o cierra a su antojo sin darse cuenta que lo que tiene en realidad es la llave de su propia celda de oro.

Es cierto que el chamán, el maestro, juegan en un mundo de poderes de otra realidad pero si no se domina al poder, éste nos coge por el cuello y nos vampiriza. Y es que el poder no es de nadie, tiene que transitar hacia la situación que lo requiera sin mediar el ego, tiene que actuar para un bien mayor y no para nuestro propio interés.

También hay que decir, desde una realidad más psicológica, que en la transferencia de poder que hace el discípulo al maestro, éste debe retomarlo con la condición de devolverlo progresivamente, hacia la total autonomía de aquél, y no, como tanto se ha hecho, como servilismo que mantiene una jerarquía, un poder, unos privilegios.

Modelo. En la vida como en la enseñanza, un buen caminante no deja huella. El peligro que incurre el maestro al colocarse como modelo es que va a hacer una clonación de su persona y a conseguir un séquito de papagayos que repiten las mismas verdades. No hay más modelo que el propio, el de cada alumno o discípulo, ese que está plegadito en el inconsciente, aquello por lo cual nuestra vida puede tener una misión genuína. Pues no se trata de limitar las posibilidades a una sola sino la de enriquecernos con la diferencia. De ahí la escucha necesaria del maestro, la tolerancia con la verdad del otro, la comprensión de los mecanismos de cada uno. Y es que para enseñar deberíamos aprender a aprender, a sabernos poner en la piel del otro con toda la curiosidad del mundo por muchas vueltas que hayamos dado a éste.


La confusión del discípulo

Es la otra cara de la misma moneda. El maestro es el espejismo que nuestra inconsciencia crea. Buscamos en él o ella lo que nos gustaría ser y que nuestro temor bloquea. Por eso buscamos y mantenemos al guru tramposo que satisface nuestra idealidad antes que al maestro verdadero que nos pone frente a nuestras realidades más duras.

Cuando un maestro nos enseña a tomar partido de la inseguridad, del miedo y de la ignorancia es que nos ha enseñado algo esencial. Si en vez de esto, aquel nos muestra con una mano nuestra impotencia mientras con la otra nos señala la luna, es que nos hemos atado a una noria cual limitado asno.

Por eso, hay que estar muy atentos, porque hay maestros tan invisibles que se acercan, y recrean una situación donde hay contenida una importante lección, para marchar sin ser vistos.

Y es que cuando somos capaces de pensar libremente y de tomar las decisiones vitales de nuestra vida, el verdadero maestro se convierte en lo que de verdad ha sido siempre, un amigo